Por qué la pérdida del formato físico duele
La locución de este texto se ha hecho sin repeticiones, con una edición mínima y sin imágenes para tener el post subido cuanto antes. No será el caso con el Cajón Desastre de esta tarde. Hay prioridades.
Asmongold es gilipollas.
Pero. Perdón, estas cosas suelen venir seguidas de un ‘pero’.
Asmongold es gilipollas, pero hasta los relojes rotos dan la hora dos veces al día. En un clip reciente compartido por Kick en X, antes Twitter, ahora un hervidero de neonazis, el streamer carga contra las personas que lamentan La Noticia. Sabéis cuál. Sony ha anunciado que dejará de producir discos para videojuegos en 2028. El análisis de la situación, para Asmongold, pasa por tildar a las voces críticas de hipócritas: “hay mucha gente en internet a la que le importa el formato físico. Les importa tantísimo que nunca lo compran . . . A todas estas personas que habláis sobre cuánto os gustan los videojuegos y comprar videojuegos, quiero que me mostréis los últimos diez videojuegos que comprasteis y las cajas en las que vienen”. No quiero aburriros con la lista de mis diez últimas compras, pero vayamos al grano: el único juego físico que he comprado este año es 007 First Light.
Oh, no. Me dieron un zasca. Ratio. Etcétera.
El primer paso de la muerte de las consolas se dio cuando metimos Metal Gear Solid 4 y no pudimos jugarlo de inmediato. Antes de cada capítulo el juego frena durante diez, quizá quince minutos, seguramente cinco, pero la acción frena en seco y comienza a instalar datos. La séptima generación vendió muchas cosas, entre ellas la muerte de las pantallas de carga, y no sería el caso, pero porque el videojuego era muchísimo más grande. Fue la generación del salto al Blu-Ray y el HDDVD, y ya en el CD los lectores tenían problemas a la hora de cargar toda la información a tiempo; había que agilizar, y la instalación era el camino. La consola se convertía un poco más en PC, pero a cambio podíamos jugar a obras más ambiciosas en escala y despliegue técnico. La instalación, el parche de día uno, las actualizaciones para corregir bugs son hoy el pan nuestro de cada día. Los estudios trabajan a contrarreloj. Incluso con seis, siete años de desarrollo, los juegos salen incompletos, con correcciones de última hora como si dieran las últimas pinceladas antes de que se cerrase la puerta, un Indiana Jones digital recogiendo su sombrero al límite de lo posible. Espero que, algún día, los trabajadores se sindiquen a una escala suficiente como para permitir que los juegos tarden más a cambio de llegar enteros, pero entre medias prefiero estos ajustes en el día D antes que matarlos de estrés.
Lo digital se ha abierto camino en nuestras vidas. Incluso el 007 First Light que compré físico es, en realidad, un artefacto digital. Hoy día no hacen muchos discos que contengan juegos, a pesar de que caben; según Wikipedia, un Blu-Ray XL puede almacenar hasta 128GB. Red Dead Redemption 2, que traía un disco de instalación junto al disco para jugar, parece salido de una realidad alternativa donde la transformación en PC fue completa pero, al menos, los discos traían algo que estaba ahí. No me importaría que GTA VI viniera en una caja con siete Blu-Rays. Me he criado con el PC, sé lo que es instalar Los Sims 2 pegado a la pantalla y cambiar el disco cada equis minutos.
Pero lo digital es cómodo. Puedo comprar cualquier juego de Steam e instalarlo de inmediato, y ahí está. Listo. Entiendo por qué el salto al formato digital no ha causado fricciones.
Aun así, La Noticia sienta como un puñetazo. Sienta como un combo fatal, porque viene acompañada del reciente anuncio de Rockstar sobre cómo GTA VI no vendrá con siete Blu-Rays. Ni siete ni uno ni ninguno: la caja de GTA VI tendrá un código para instalar el juego, un formato físico reducido al gesto, al coleccionismo, a plástico en una estantería. Llevamos desde entonces dándole vueltas; yo mismo llevo dos días dándole vueltas a este texto y lo he reconstruido desde cero porque me siento expuesto. Siento rabia, la rabia que leo en mis compañeros de prensa, en mis amigos. Tengo un amigo que odia abiertamente el formato físico en el videojuego: ha entrenado su mente para aborrecer el CD y rehuir la caja, pero aun así La Noticia le molesta igual que al resto. Por qué.
Por qué duele.
De primeras, a mí me duele porque el videojuego es un medio obsesionado con un presente en constante movimiento. Hoy es hoy es hoy es hoy es hoy y hablamos del juego del momento, un momento que ya pasó. Tenemos memoria, pero la comunidad no. Esperamos al no-E3, la gente pregunta cuál es tu juego más anticipado del año, los Game Awards miran más hacia lo que se avecina que aquello que están celebrando, hay muchos remakes. Demasiados. El momento en que vi un remake de Gears of War, un remake de Tomb Raider, sentí un cambio; hasta entonces la excusa era que ‘lo retro’ era tosco y obsoleto. Quién querría jugar hoy a Ocarina of Time. Por Dios, qué cosa más ridícula. No, hay que renovarlo, ponerle nuevos gráficos, añadir quality of life, objetos con atributos, logros. Entonces salió Gears of War Ultimate Edition y no le vi ningún sentido, porque por mucho que echar la vista atrás al clásico de Xbox 360 revele sus grietas técnicas, que las texturas quizá no son tan limpias, que la tasa de fotogramas no es ideal, que ya no parece tan real como lo parecía en 2006, no se ve mal. No se juega mal. Es el juego que redefinió el shooter en tercera persona moderno, sus sucesores siguen sus pasos tan de cerca que, todavía hoy, es relevante y da lecciones. No hicieron Ultimate Edition para renovar la franquicia; lo hicieron para venderlo a precio completo, igual que hicieran diez años después con Gears of War Reloaded. Dentro de diez años veremos un remake de God of War para PlayStation 6 y temo lo que lea entonces. El pasado en el videojuego desaparece tras el muro de ‘lo retro’; el videojuego es un programa, sujeto a la obsolescencia, es un cacharro que puedes actualizar. La desaparición de los discos, ese GTA VI puramente digital, para mí, es la confirmación definitiva de este hecho, de que el videojuego será una serie de ventanas de acceso, trechos durante los cuales podrás jugar a lo que hay ahora, lo que el algoritmo pone frente a tus narices y no habrá un ayer, que lo que hoy tenemos disponible no estará ahí en 20 años. No habrá necesidad porque entonces lanzarán el remake. Peor aún, no he revelado la última jugada, porque a la vez que Sony decía que se acabaron los discos también decía que pronto iban a cerrar las tiendas digitales de PlayStation 3 y PlayStation Vita. A tomar por culo el legado, recordar es cosa de viejos y sólo nos queda mirar hacia el horizonte eterno, inalcanzable, de ayer sesenta, entonces setenta, hoy ochenta, mañana quién sabe cuánto. Un día Horizon significará tan poco como hoy significa Ape Escape y las pocas personas que se interesen por el pasado del videojuego verán que sus copias físicas no incluyen los parches de día uno, las actualizaciones, que las tiendas han cerrado y ahora juegan a algo incompleto, si es que pueden jugarlo.
También me duele porque jode. Me jode haber visto la capacidad de la comunidad gamer para hacer de las vidas de sus víctimas una experiencia miserable, que en la era de GamerGate lograran echar a varios periodistas de su profesión, que quitaran el patrocinio de Intel a Game Developer, ver cómo se movilizan para acosar trabajadores cuando hay un personaje negro o transgénero o, Dios no lo quiera, una mujer, que se les llena la boca hablando sobre prácticas proconsumidor. Y ahora dónde están para defender sus oh tan amados videojuegos. Me pregunto si algún líder de opinión reaccionario se molestará siquiera en arengar sus tropas para que escriban a la junta directiva de Sony. Creo que sabemos la respuesta. También me jode que lo aceptemos, que aceptemos que Sony dejará de producir discos igual que aceptamos que GTA VI vendrá sin disco pero en fin, qué se le va a hacer. Shouganai, que dicen los japoneses, habrá que comprar GTA VI a precio completo el día que salga. Dudo que, de pronto, la corriente cambie y el 19 de noviembre nadie pase por caja, y me jode leer a tanta gente compartiendo la misma rabia sin abandonar la mentalidad de ‘es una putada, pero el resto va a hacerlo, así que qué más da si lo hago yo’. Como si no salieran miles de juegos cada año, como si fuese obligatorio comprarlo. Hemos decidido que GTA VI será un evento, así que lo será. Pienso en Xbox One, cómo la cagaron en su presentación, la debacle del always on y cómo, en vez de aceptarlo, la comunidad pasó a PlayStation 4 y obligaron a Microsoft a recoger cable. Hoy no: hoy se diría que es una mierda, pero es lo que hay. Escribir este párrafo se me hace ridículo, como si fuese Maite gritando a Ainara al final de Los Domingos en un último esfuerzo por persuadirla, pero la guerra está perdida. La perdimos antes de que empezara y estoy gastando no mi aliento, sino mi tiempo escribiendo esto. Qué más da. Por eso jode. Por eso duele.
Duele porque esto confirma que la consola, como idea, ha muerto o, más bien, como escribía Alfonso Gómez con tanta destreza que me da rabia, que llevaba muerta un tiempo y ahora es cuando llega el entierro. Se suponía que las consolas daban un juego inmediato y accesible, que eran el descanso en el salón, que eran más baratas que el PC, que podías prestarle un juego a tu amigo o llevártelo a una casa ajena. La consola era un lugar de unión presencial, era física más allá del disco; me he criado jugando Pro Evolution Soccer en casa de mis amigos, con tardes a Halo 3 a pantalla partida y Super Smash Bros. Melee en casa de la abuela. Una amiga me prestó el año pasado Zone of the Enders 2 y puede pasar tanto tiempo como quiera, lo puedo jugar en una casa sin conexión a internet perdida en mitad del monte, que ahí estará. Se ha rescatado en estas últimas 72 horas el ahora infame vídeo de cómo compartir un videojuego de PS4; fue la respuesta de Sony a la ya mentada decisión de Microsoft de hacer una consola always on con DRM. Hoy es un eco irónico, como si esperasen para revelar que ese también era su plan pero entonces no era el momento, que era una maniobra política para ganar votos. El otro día le pregunté a un amigo que se había pasado Pragmata si podía dejármelo y él me dijo que no, pero porque lo tenía digital. Comparto biblioteca digital de Steam con mi grupo de amigos, pero cada vez que miro fuera siento más que este es un oasis, uno que se puede secar cualquier día. Gabe Newell tiene 63 años. Quizá se jubila. Quizá muere, o se jubila y muere. Y entonces qué. Ya nos dieron la noticia el año pasado de que lo que compramos en Steam en realidad no nos pertenece. Yo sigo comprando en Steam, me voy a comprar una Steam Machine. Qué pasará cuando Gabe Newell ya no esté. Quizá me descubra en una posición parecida a la que estamos ahora con PlayStation, dueño de una librería que puede desaparecer en cuanto aprieten un botón. Y entonces qué.
Duele porque me, o más bien ‘nos’, sentimos a la deriva. El fascismo continúa su ascenso, a nadie parece importarle el cambio climático, la burbuja de la inteligencia artificial generativa crece y cada día la amenaza de su reventón es más devastadora, los milmillonarios siguen soltando burradas y maniobrando para jodernos al resto; vemos a los criminales actuar de manera impune, a los jefes explotar a sus trabajadores, a la justicia cerrando los ojos. El videojuego debía ser un refugio. Ya no queda ni eso. Existimos en el mundo y el mundo se va a la mierda. No podemos mirar a otro lado. ‘Todo me recuerda a ella’, véase, la actualidad. Las redes sociales nos conectan y lo que vemos es que todo el mundo habla y nadie hace. Aquí estoy yo, hablando, esperando una respuesta. Igual que el resto. Sólo ahora nos estamos dando cuenta del desastre: existimos en una sociedad de préstamos y alquileres, subscripciones a Netflix para acceder al cine, a Spotify para escuchar música, a Audible para oír audiolibros. La posesión de la cosa, tener y poder hacer lo que quieras, que eso sea tuyo por siempre jamás, tan real como los libros de mi estantería, que puedo subrayar y dentro de cuarenta años seguirán ahí, se nos escapa. En paralelo a este texto sigo editando el vídeo sobre la madurez del videojuego; está ya escrito y grabado, tengo los brutos listos. Pero me parece ridículo. Me ceñiré al plan y ajustaré lo que vea que puedo cambiar, pero ahora mismo no le veo sentido hablar a la madurez del videojuego. Qué videojuego nos va a quedar. La Noticia duele porque no podemos ignorar el hecho de cómo, un día, las consolas de hoy y mañana pasarán a ser pisapapeles, que se acabó la venta de segunda mano, se acabó prestar juegos a amigos, llevar tu copia de Tekken para jugar con los colegas. Estábamos en un coche y ahora sabemos que iba al matadero. Hemos llegado. Ya no hay vuelta atrás.
Mi reacción instintiva ante La Noticia fue pensar que de acuerdo, a partir de ahora sólo juego a títulos independientes y AA, que quiero desentenderme de la actualidad, centrarme más en explorar el pasado del medio y aferrarme a algo físico, que no desaparezca mañana o con el cambio de generación. Pero esto no es una opción: es lo que se avecina. Microsoft, que está prendiendo fuego a su lado de la industria, seguramente le siga el juego a Sony y deje de vender en formato físico. Nintendo, cuyos juegos mi hermana compra porque le gusta la garantía que da el cartucho, ha empezado a vender juegos-llave en Switch 2. La próxima generación será la primera puramente digital, y ahí no hay oferta y demanda que valga. Esto no se apoya con tu cartera. Es la nueva normalidad: la muerte definitiva de las consolas, porque más allá de la capacidad técnica (algo que, vistos los hábitos de juego de la mayoría, no importa tanto), ¿qué diferenciará a Steam Machine y sus copias de las futuras PlayStation y Xbox?
Hace no mucho un amigo se fue de casa rural y nos envió una foto de su hijo jugando con sus colegas. Estaban tirados en el sofá, cada uno con su smartphone. La imagen me entristeció, pero porque aunque estuvieran jugando juntos, existían por separado. No les veía moverse. A juzgar por la imagen, reinaba el silencio. Hoy también subiré el Cajón Desastre de este trimestre y ahí hablo sobre Pokémon Champions y jugar en cubículos. Parece haber un meme en los grupos de amigos: todo el mundo se compra el mismo juego con la esperanza de jugarlo juntos y la ocasión nunca llega; con un grupo pasó con Fallout 76. Con otro el juego fue Burglin’ Gnomes. Yo le compré Tekken 8 a un amigo y lo hemos jugado dos veces. La distancia nos centra en nuestra vida inmediata, en el trabajo que todavía no he hecho, en los recados. Es más difícil quedar online porque parece opcional. No puedes ignorar lo presencial: has ido, han venido. El esfuerzo de estar ahí hace que quieras que merezca la pena. Hace 23 años un amigo del colegio vino a casa y se trajo GTA: Vice City. Fue mi primera toma de contacto con ese juego. Me dejó soñando sobre lo que podía ser, me obsesionó. Hoy vemos walkthroughs y luego añadimos el juego a la wishlist, otro más de entre los cientos que haya ahí. Si quiero jugar Pragmata, tengo que pasar por caja; una caja que, como bien dice el periodista Nacho Requena, pasará a controlar Sony. “Wolverine te va a costar 79.99. La chupas o la chupas”.
Siempre digo que las cosas son hasta que dejan de ser. Obvio, sí, pero nadie decide el curso de la Historia y no sería la primera vez que el mundo nos sorprende con un cambio. Se han dicho cosas, pero nada queda grabado en piedra. Esa es mi esperanza. Quizá sí que haya un movimiento que ponga a Sony en jaque. Quizá salga otro Stop Killing Games, esta vez para el juego digital en general.
Quizá.
Soy consciente de que ese es el sueño de un futuro que, al menos de momento, existe de manera difusa, presente en cuantas personas han sentido el puñetazo, pero todavía sin forma exacta. Sentimos rabia, queremos hacer algo. Falta decidir el qué. Entre tanto pienso en el despacho de mi padre: una habitación cubierta por estanterías, como si la literatura fuese la decoración. Hay toda una pared llena de libros sobre la Guerra Civil española, la Segunda República y la tauromaquia; hay otra con los números de una enciclopedia que compró allá por 2003 y nos enseñó a mí y a mis hermanos a consultar cuando tuviéramos curiosidad. También está Memoria del comunismo: de Lenin a Podemos, de Federico Jiménez Losantos, pero en fin. Es él, su despacho refleja quién fue mi padre, qué le interesaba. Cada libro es un fragmento de su alma; le gustaba señalarlos y decir que cada uno contenía una historia. Era especial, tangible. No me grabo frente a mi estantería porque quiera dar la impresión de ser un intelectual: es que mi despacho es así. Quiero tener uno como el de mi padre y que, algún día, las paredes estén llenas de cine y videojuegos y libros y libros sobre cine y libros sobre videojuegos y que quien entre en la habitación me conozca sin mediar palabra. Mi librería habla de mis intereses, de los vídeos en los que he trabajado, mis etapas de cinefilia, quién me gusta más y qué me llama. Mi biblioteca de Steam es testigo de cómo, cada vez que llegan las rebajas, compro unos cuantos juegos porque están baratos, tengo dinero y me sirven para mi trabajo, así que encima puedo desgravármelos. Pero está todo ahí, metido, revuelto. Sin valor. Sin significado. Cosas. Supongo que por eso duele, porque el videojuego para mí, e imagino que para ti, es más que una cosa, y da miedo pensar que un día, dentro de muchos años, pero seguramente lo veremos, esa cosa dejará de estar porque alguien pulsó un botón y apagó un servidor. El tiempo pasa deprisa, y cuanto mayor me hago, más deprisa pasa. Call of Duty 4 salió hace 19 años. Cyberpunk 2077 hace seis. Supongo que duele porque, como dice aquella frase de El Hobbit, la película, esa idea del videojuego fue real. Antes. Ahora estamos de luto.
Por cierto, Asmongold, el motivo por el que el único juego físico que he comprado este año es 007 First Light es porque la inmensa mayoría de lo que compro son indies que no tienen distribución física y tampoco están disponibles en GOG. Gilipollas.
Comments (25)
"Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero no nos dan miedo las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Y ese mundo está creciendo en este instante." (Durruti)
Aún tengo en mente el olor que emanaban las cajas de Game Cube cuando las abrías, y aunque puedan ser fenoles peligrosos se han impregnado fuertemente en mi cabeza evocándome sentimientos muy fuertes. El cartón de la Super Nintendo o Nintendo 64 o la aspereza de los plásticos que cubrían los videojuegos de la Mega Drive que rescatamos de los escombros de la casa de nuestra tía. Todos esos trozos de plástico, aparte del software que cargaban y contenían, tienen una historia. Hace una década la piratería tendió a normalizar mi experiencia con el software digital puro y no lo veo tan raro hoy día. Pero mi relación con los videojuegos obviamente cambió. Sentimos hace unos años una satisfacción muy potente mi hermano y yo tras comprar una copia manoseada de FZero GX, videojuego al que jugamos todos los domingos. Ahora con una copia pirata en un emulador, pero duramente mucho tiempo con una Wii viejita. El videojuego físico como experiencia importa y mucho. Y claro que duele.
El que emules mantiene ese contacto. Al final también es cuestión de poseer y tener un acceso libre al videojuego, así que sigue con ello!
Me encantó y soy pro- físico, porque me crié así y porque soy pro- que ningún sistema pretenda ser dueño de mi vida. Ahora, este debate me lleva por deformación profesional como comunicador al inicio de los 2000 cuando todo el establishment de medios de comunicación lloraba por la desaparición del formato físico del diario (periódico para que me entiendan los no argentinos). Entiendo el pánico al futuro pero "el futuro ya llegó". No es conformismo ni aceptación. La vida por suscripción me parece la peor distopía. Pero es innegable, cómo decís. No hay opción... Pero creo que sí hay alternativa. A ver si me explico. Entiendo y comparto la crisis psicológica de esta generación sobre el FOMO y la precariedad de ideas sobre la que se refritan remakes, principalmente con ambición comercial. La alternativa artística no está ahí, pero este problema en algún punto si bien ahora el problema es hegemónico e ineludible, no es nuevo. Ahora bien, el ecosistema digital si es nuevo. Pero. Tengo un niño pequeño y estoy redescubriendo lo analógico. Quizás lo físico no muera del todo y pase a ser ese consumo alternativo, analógico, en el que te sumerges como un libro para una experiencia distinta. Me hiciste pensar que quizás el problema más grande (además de la distopía) es que como de alguna manera dijiste esto lleva a borrar el pasado, y lo que pasa ahí es que el único soporte para el pasado va a ser nuestra memoria personal, subjetiva, individual. La disociación social última.
Coincido con lo que dices de la muerte de la prensa escrita. También he visto la comparación con la muerte de los lectores de CD en el PC. Esto es lo que hay, es lo que habrá. No hay otra y dentro de unos años nos tendremos que acostumbrar porque no hay otra. También jode por eso. Pero sí, espero que sirva para que la gente empiece a reconsiderar el físico y, sobre todo, los juegos más antiguos. Estoy a varias cosas a la vez pero a ver si avanzo con el vídeo ese sobre la piratería, que al final busca ser un poco un antídoto a esta noticia...
Compartes cuenta de Steam o usas grupo familiar? Intenté meterme en uno con mi hermano pero no vivimos en el mismo domicilio y no nos deja. No se puede compartir?
Sin tener la seguridad absoluta de lo que voy a decir, parece que el criterio para permitir o no integrar a miembros en el grupo familiar es haber registrado actividad de los actuales integrantes en la misma red que los nuevos. El truco más útil suele ser pillar el ordenador de quien quieres meter, salir de la sesión de Steam, añadir la tuya y moverte un poco por la tienda, y volver a la sesión del dueño. Hecho eso suele permitir aceptar la invitación al grupo familiar
muy Toy Story 5 el viaje del formato fisico al digital. no podemos ignorar que la tecnologia esta aqui y se va a quedar con nosotros, puedes seguir jugando con jugeutes la mayoria lo hara en una tablet. le diremos a nustros pequeños, "Yo tambien jugaba en la play" solo que eran otros juegos, era otra play. quedan en el pasado ir a ver las cajas en la tienda, leer el manual de camino a casa y jugar frente a la tv con mi hermano. Imagino que es lo que le paso a mis padres cuando me hablaban de sus juguetes y yo los ignoraba. Duele ver esa parte irse, esa infancia no vuelve y los niños no la viviran. Es algo del pasado.
Muy buena crónica. Podría ser que seamos los "jugones" los que nos rebelemos? Ya se vieron banderas de One piece en Nepal. Pero al final, hace cuánto tiempo las cajas no vienen con manual? Tenemos un arma en contra de nosotres, el estado de bienestar nos maltrata por nuestro bien. Decir que noto dos Dayos entre audio y vídeo-ensayos. Me gusta bastante el Audio-Dayo
Desde luego me gustaría ver una reacción a esto. Temo que las quejas se olviden en una semana, que GTA VI salga sin problemas y que esto sea un descenso a un videojuego (todavía) menos nuestro.
Duele pero quiza era un grito que la Industria estaba avisando, y Sony a sido el último Samurai. Imagino que cambiaran el disco por claves, que seguirán las caratulas, que en un futuro el consumidor exigira caratulas con su manual, arte, pegatinas, o un póster como con mgs 5 the pain, junto al código, no que exista un vacío, o peor haun que versiones físicas sean la versión coleccionista y la versión base sea puramente digital, no terminarán con el mercado de la especulación, el formato físico si deja dinero seguirá existiendo de alguna manera, y con diferentes reglas, quizá estamos haciendo una campaña de eco y no es tan grave, quizá el formato físico será sinónimo de exclusivo y elitista. Lo que se, es que me voy a pillar la versión física del muscule cat para decir a mi descendencia, mirad los juegos antes se jugaban en disco y así es, mi dedo es la polla del gato, o también cuando metal gear 1 tenias que coger la caratula del juego y buscar la frecuencia de llamada para seguir con el videojuego, mierda se cagaron en la cultura, lo peor es que está vez es razonable y la culpa es nuestra.
Ni siquiera sabía quién es Asmongold jaja. Excelente reflexión. Siento que nos han estado quitando poco a poco la propiedad de las cosas. Y en muchos casos ni siquiera pareciera que realmente estuviesen obteniendo un beneficio significativo. Pareciera que simplemente son gilipollas (no soy español, pero tomo prestado el insulto porque creo que es uno de los mejores insultos de nuestro idioma)
La sonoridad de "gilipollas" no la supera nadie.
Cómo no va a costar hablar de la madurez del videojuego viendo aspectos como este. Que un medio cultural madure es en gran parte que tenga una relación cercana con su pasado y raíces, que se quiera a sí mismo lo suficiente como para respetarse y querer preservar sus "clásicos". Al final los que más odian a los videojuegos son las grandes productoras, pero también en gran parte, los propios gamers. Por cierto buenísima locución, ¡ha quedado estupenda! Un salido.
Duele muchísimo, pero ya se veía venir De mi parte la Switch 1 fue mi primera y última consola que me compraré, y me volveré una especie de amish de los videojuegos: No voy a pagar precios de coleccionismo por un videojuego físico de la generación anterior, y en PC mi inversión irá a los AA e indies Esa será mi relación con el videojuego de acá al futuro
La desaparición de lo físico se esperaba, pero duele. Veo a gente burlarse de tema, pero en vez de buscar una solución solo dicen: "Que mala suerte, pero me voy a comprar el GTA 6 (de Mierda) por 100€" Duele mucho, tanto que cabrea. Antes la Piratería lo veía como una broma de última hora, en estos momentos llega a ser una salvación para preservar el medio. Gracias por sacar este texto con todo lo que sientes Dayo, porque estoy igual y necesitaba escucharlo de algún lado.
La piratería a sido la mejor opción para preservar el arte en todas sus vertientes, incluso para el entrenamiento de IA han usado bibliotecas de información de páginas pirata que bibliotecas al uso, quiero decir, si un ser extraterrestre con un megacerebro quisiera descubrir la historia del ser humano, recurriria a la piratería, ese será su siguiente paso Industria del videojuego, eliminar esto de forma masiva con la excusa de los remake, remaster...
Todo el mundo está desquiciado porque ha sido el último clavo en la perdida de derechos. Ya no se puede prestar, ni revender, ni conservar, ni tener otras tiendas que compitan con el precio. En verdad ya no lo teníamos porque no lo comprábamos, pero el físico nos hacía creer que aún estaba la opción, que aún no se había perdido la última batalla. Al fin nos toca asumir qué nos han robado.
Me ha gustado mucho, felicidades. En cuanto a que la biblioteca de uno es lo que lo define, comparto una anécdota personal: hace 8 años, cuando vine con mis padres a España, teníamos un apartamento espectacular lleno de cultura, y todo eso se vendió por una fracción ínfima para poder venir aquí. Fue muy duro, empezar de cero, todos esos miles de dolares en esa biblioteca para nada. Pero al mismo tiempo me enseñó que lo material no nos define, seguimos siendo los mismos. También es verdad que es brusco, porque venimos de una etapa en la que el capitalismo nos incentivaba a consumir sin cesar (la escena del club de la lucha de todos los productos que tiene en casa), a que ahora todo es alquiler, a trabajar explotado para sobrevivir y llegar a tu piso (al que todos tus ingresos se los lleva) vacío.
Al final todo es material, todo es prescindible y es verdad que nuestras posesiones no nos definen. En este caso lo físico lo defiendo, sobre todo, por la garantía que da, que está ahí siempre que quieras, y porque muestra "tu viaje" a través de ese arte. Es algo que lo digital no puede comunicar con la misma fuerza.
Buen artículo. Voy a rantear un poco porque vengo calentito. Me he pelado con mucha gente no sabe ni por dónde le sopla el viento y cree que sólo lloramos la pérdida del físico. Hay cien motivos por estar triste; desde haber conseguido que este arte se convierta en cultura de usar y tirar, a la pérdida del videojuego como propiedad privada tangible, a Sony creando un pipeline de compra en el que no tiene por qué competir con literalmente nadie. Hemos tenido la mala suerte de que nuestro medio favorito se ha desarrollado casi enteramente en la época mid y post Reagan, y pasa lo que pasa. ¿Quién dice "el entorno del videjuego"? Siempre se dice "la industria del videojuego". Por algo será. El videojuego se ha convertido en el campo de experimentación de a ver hasta donde puede el consumidor tragar. Que si DLC e internet de pago - ¿Te acuerdas cuando nos reíamos de la armadura de caballo? -, que si patrones oscuros en móvil, que si digilitalización progresiva... Todos los pasos que se han dado en el videojuego, se han acabado dando en otras industrias. La ironía. Nosotros queriendo estar a la altura de los otros artes cuando resulta que, a su modo, ya eramos pioneros en algo... Y si, técnicamente podemos seguir comprando libros en vez de usar Audible. Podemos comprar un disco de una película antes de usar Netflix. Y vinilos y discos quedarán como alternativa a Spotify. Pero si el experimento funciona bien aquí, todo se andará. Porque no te engañes, esto es parte del plan. Primero destrucción progresiva de espacios públicos, y ahora privatización de cultura y acceso a la información. Ahora mismo, las bibliotecas públicas tienen videojuegos que puedes conseguir gratis y dan acceso a personas con menos recursos. Y esto, el un mundo digital y de productos asociados a cuentas, ya tiene fecha de caducidad. A mi particularmente me toca las narices el tema de la preservación, no por que se pierdan juegos, si no por *quién* decide cuales se pierden. Que los videojuegos se pierdan no es nada nuevo. Es el arte mas restrictivo de crear, acceder y conservar. Hasta hace muy poco, los videojuegos iban por necesidad sujetos a un objeto físico. Veo mucha molestia con que salgan tantísimos remaster, y no discuto que hay muchos innecesarios. ¿Pero cuál es la alternativa? ¿Pretender que la gente compre, por decir algo, una PS2 y un Shadow of the Colossus original? Las consolas se estropean, los discos se dejan de fabricar...No queremos pasarle la batuta a los especuladores. La cultura física tampoco es eterna. Mi PS2 se rompió el año pasado. Si quiero jugar Final Fantasy X, mi única opción plausible y legal es pillarme la remastered para una máquina posterior que sigue funcionándome. Y cuando hicieron el remaster, perdieron los modelos 3D del juego original. Los personajes no tienen apenas expresiones faciales, convirtiéndolo - para mi - en un producto inferior. Pero aún así he tenido hasta suerte. Porque si quiero jugar un juego de arcade de los 90 en el que tenías que subirte a una moto de plástico de tamaño real, lo más probable es que ya no quede ninguna y se haya perdido para siempre. En el mejor de los casos, hay por ahí una ROM rondando por un foro que huele a cerrao y que me deja emularla. Pero no tengo la moto, así que ya no va a ser la misma experiencia. Del mismo modo que ningún shader de postprocesado va a conseguir emular exactamente cómo se siente jugar Megaman en una NES con una pantalla de tubos catódicos. Es algo propio del arte. Nadie ha visto la misma obra de teatro dos veces. Su esencia se pierde. Es normal. Lo que me toca el papo es que sean las empresas y señores trajeados, y no el público o la historia, los que deciden. Qué cultura sigue adelante, qué cultura se pierde para siempre y que juegos 'estaban mal, y hay que retocarlos en el remake para ""arreglarlos""'. Que se nieguen a reconocer que la cultura, cuando llega al público, deja de pertenecerle sólo a ellos. Que puedan convertir su obras y las de otros en productos con obsolescencia programada y no exista modo legal de pelearlo - porque ya hemos visto qué ha pasado con Stop Killing Games. Y no hablemos de que la disonancia cognitiva es sostener dos ideas contradictorias al mismo tiempo; como que nadie tiene interés en cierto videojuego, así que no merece la pena llevarlo a nuevas consolas. Pero si un tercero lo deja público para que ese "nadie" lo pueda emular, es un criminal y un pirata porque me está quitando los dineros. Pero me gustaría preguntar opinión. ¿No podría convertirse esto un disparo en el pie? Por una parte, el fin de los discos implica menos presencia en tienda. Nintendo, que estaba tirando en esta misma dirección con anuncios en el que me contaba las bondades del digital, podría encontrarse en la situación en la que no tiene competencia en retailers, y estos la publicitarían más por ser la única en la que sigue existiendo la segunda mano. Y por otra, cada vez hay menos público de consolas. Una Playstation puramente digital, y sin competencia de precios tendría que justificar su compra frente a un PC que la gente ya tiene por casa y que tiene tiendas digitales competitivas. En todo caso, me gustaría animar un poco. Piratas aparte, hay pasitos para la conversación. Gracias a la reforma de la ley de depósito legal, los juegos son considerados patrimonio cultural. Cuando publique el mío, estaré OBLIGADO a mandarles una copia para que la archiven en la biblioteca nacional de España. Se puede argumentar que de póco sirve esa copia si luego tiene dependencias externas, pero el reconocimiento como patrimonio cultural es el primer paso... Y en todo caso, sigue existiendo GOG. No es la solución perfecta porque no tiene todos los juegos que han existido jamás. Pero como no tiene DRM, al menos tienes la opción de pasar tus juegos a un entorno físico. Es lo más parecido a la propiedad que tenemos en el entorno digital. Pero al final, me gustaría dejar claro una cosa; la distribución digital es sólo una herramienta. Las grandes empresas se pueden apoyar en ella para empujar medidas anti-consmidor, pero también ha sido un factor enorme en la democratización del desarrollo de videojuegos, la accesibilidad global y, en buenas manos, es una baza increíble de preservación. Así que la moraleja es: dejad de gastaros el dinero en grandes compañías. Gastároslo en mi. Soy indie y pobre, pero si Steam chapa, os montaré un página web para comprar el juego y ahí lo ponéis en un pendrive o en el microondas o en un predictor o donde os de la gana. TLDR: Dadme todo vuestro dinero
Como bien dices, lo qeu da rabia es que la decisión de qué se preserva, qué existe, esté en manos de unos pocos ejecutivos, jode. Y sí, me da miedo pensar en lo que hará el tiempo a mis CDs; una alternativa podría ser integrar plataformas de emulación en las consolas. Wii tenía emuladores de todo para jugar clásicos de NES, SNES y tantas otras plataformas. Es una pena que ese ejemplo no se haga seguido. Y sí, como bien dices, lo digital nos ha dado mucho, y no es en sí malo. Es cuestión del control que ejercen sobre las tiendas, la preservación, que lo que nos vendieron como algo fácilmente trasvasable es ahora la posesión más efímera y restrictiva que tenemos. Habría estado bien comentar eso, ciertamente. También, ¡suerte con el desarrollo y el futuro lanzamiento!
Durísimo. También nos dice mucho de cómo va el mundo y de la constante y cada vez mayor frustración que llevamos viviendo. La sensación de que en cualquier aspecto actual todo ha ido a peor. Y te planteas "Coño, a lo mejor estoy siendo un dramas. A lo mejor estoy exagerando o romantizando un pasado peor". Pero está llegando un punto en el que ese pensamiento me viene tan recurrentemente, que me doy cada vez más cuenta de que es cierto.
Un texto precioso, visceral y que "espera que duela". Una disección de un zeitgeist multigeneracional en la que los intestinos se desparraman por la mesa. Me gustaría aportar que siempre existen GOG e itch.io, que permiten almacenar tus juegos favoritos sin preocuparse de servidores ni licencias. No es una solución pero es un camino que cada día merece más la pena recorrer.
; Comparto el miedo de no tener literalmente ningúna forma de permitirle a nuestros conocidos/amigos experimentar cosas que personalmente nos han impactado tanto. Hoy en día ya no es posible jugar ni experimentar algo tan moderno como lo es Forza Horizon 4 si no lo compraste en su momento, gracias a tu recomendación hace años, yo mismo pude experimentar de primera mano lo que expresaste en palabras, pero eso ya no es posible.
