20 años de la rodada “nudista” WNBR
A veces estoy tan cansada que lo único que necesito es reírme de mí misma.
Organizar eventos, tomar fotos, grabar videos, pensar en el siguiente contenido... sin darme cuenta, a veces convierto la rodada en trabajo. Entonces me toca recordarme por qué empecé a salir en bicicleta.
Este año decidí hacerlo de la forma más ridícula posible: me puse una peluca, nos subimos a la bici tándem, salimos a rodar entre el Negrito de la Salsa y Anita la Huerfanita. Dos adultos jugando a no tomarse demasiado en serio. Y así yo encuentro de nuevo la libertad.
Para mí, la World Naked Bike Ride siempre ha sido eso: un enorme patio de juegos. Un espacio donde los cuerpos dejan de competir, las bicicletas dejan de ser solo un medio de transporte y la ciudad, por unas horas, nos recuerda que también puede pertenecer a quienes la recorremos con calma, riendo y pedaleando.
No hay nada más liberador que ser uno mismo. Cuidar tu cuerpo, cuidar el planeta, consumir un poco menos y decidir moverte de otra manera. Ninguna de esas acciones cambia el mundo por sí sola, pero juntas terminan transformando la forma en que habitamos nuestras ciudades.
Por eso esta edición tuvo un significado especial. No la viví como una protesta, sino como una celebración. Veinte años de personas que se atrevieron a salir cuando todavía parecía imposible imaginar una ciudad más amable para quienes pedalean.
Gracias a quienes abrieron camino mucho antes que nosotros. A Bicitekas, División del Sur, Los Gatos, Bici Orientados y a tantos colectivos que durante años insistieron, organizaron, negociaron y salieron a la calle una y otra vez. Muchas de las ciclovías, de los espacios conquistados y de la cultura ciclista que hoy disfrutamos existen porque alguien decidió pedalear antes.
Todavía falta muchísimo por hacer. Pero esta rodada también me recuerda: las ciudades cambian cuando dejamos de esperar a que alguien más las transforme y empezamos a habitarlas de otra manera.
A veces el activismo también necesita una peluca, una bicicleta para dos y la capacidad de volver a jugar.
Creo que ese fue el mejor disfraz del día. 🤡🤡🤡
