Bajo la misma luna en CDMX
Desde hace tiempo sentimos afinidad por algunos valores de la tradición wicca: el respeto por la naturaleza, la conciencia de sus ciclos y la idea de que somos parte de un mismo tejido vivo. Más allá de cualquier religión o creencia, nos inspira recordar que la Tierra tiene sus propios ritmos y que, durante miles de años, la humanidad aprendió a caminar junto a ellos.
En México esa relación sigue viva. En muchas comunidades rurales, las fases de la Luna todavía acompañan los tiempos de siembra, de cosecha y de poda. Nuestros abuelos miraban el cielo para organizar el trabajo del campo y las tradiciones orales conservan esa costumbre de reconocer que los astros marcan el paso de la naturaleza. Nos gusta pensar que, aunque vivimos rodeados de concreto, todavía podemos levantar la mirada y sentirnos parte de ese mismo ciclo.
Con esa intención celebramos nuestro primer ritual de Luna Llena. Encendimos velas, escribimos aquello que queríamos iluminar en nuestra vida y dejamos que el silencio hiciera el resto. No buscamos respuestas mágicas ni certezas absolutas. El ritual fue una pausa consciente para escucharnos, respirar y reconocer que, así como la Luna cambia de fase, nosotros también estamos en constante transformación.
Gracias por hacer posible que estos espacios sigan creciendo. Cada encuentro nos recuerda que una comunidad también puede reunirse para contemplar el cielo, celebrar los ciclos de la Tierra y regresar, aunque sea por unas horas, a esa sensación antigua de pertenecer a la naturaleza.
Comments (1)
Quién es la que está a tu lado, en la 2da foto?
