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July 28, 2026

La Odisea [Crítica]

Sí, La Odisea de Nolan es azul. Sí, sus armaduras son negras. Sí, Atenea aparece tres minutos, las más de las veces mirando a Odiseo como mirarías a tu colega devorando su tercer burrito con doble de carne, y sí, han cambiado cosas de la obra de Homero. Es inevitable, y si nos aferramos a cuánto se ajusta la adaptación al texto entonces El Señor de los Anillos de Peter Jackson es basura. No. Yo creo que todo esto es adrede. No creo que Nolan sea tan ignorante como para no saber que las estatuas griegas tenían color y dudo que sus diseñadores de producción no le enseñaran cómo lucían realmente los soldados de la antigua Grecia. Si queréis fidelidad histórica podéis ver Nostos: il ritorno y escuchar sus diálogos en protoindoeuropeo sin subtítulos. De nuevo, creo que Nolan busca algo. Con La Odisea quiere hablar de ‘Occidente’, uno de los conceptos más abstractos que existen, y para hacerlo apela al retrolugar: esa idea acuñada por Alberto Venegas del pasado filtrado por los mass media, idealizado y sólo existente en la memoria colectiva, el pasado de Hollywood y las pinturas, de la Edad Media gris y sucia y la Antigüedad heterosexual. Lo guay, lo serio, el prestigio luce apagado, desaturado, frío; las estatuas coloreadas quedan ridículas. Nolan quiere que escuchemos. Eso, en su cabeza, significa hacer concesiones.

Hacer concesiones es la especialidad de Christopher Nolan. Su Batman es serio, ‘realista’, amargo, con un Joker que tiene que dar miedo porque cómo vas a meter un payaso de circo y llamarlo tu némesis. Como decía Charlie Brooker, Nolan quiere que veas a un hombre disfrazado de murciélago dando puñetazos y sientas que estás viendo El Séptimo Sello; no va a meter dioses sobrehumanos en su Odisea. Él es demasiado serio, demasiado maduro para esas tonterías. Su versión de Paprika tiene a un personaje diciendo “deberías soñar a lo grande” antes de sacar un lanzagranadas que lanza granadas normales y corrientes. Por favor. Esta fórmula, este estilo le ha funcionado hasta ahora porque encaja con los géneros que lleva manejando. Batman es, así lo dicen los cómics, ‘el mejor detective del mundo’, Origen es una película de atracos. Nolan ha sabido traducir al estilo de Michael Mann porque las bases ya estaban ahí, pero la fantasía épica tiene otra escala. No puedes aplanarla.

A ver, poder, puedes. Pero no deberías.

A Nolan le iba bien el thriller de espías; sabe moverse cuando la gente tiene un rifle de asalto. Las armas de fuego son distantes. Son peleas de posicionamiento, puedes grabar a los actores apretando el gatillo y más o menos lo tienes. Es otro rollo cuando hay espadas. Debes leer a los actores, ver sus rostros, el movimiento de los cuerpos. Es caótico. Y es emotivo. Nolan intenta llevar la acción a su terreno a través de la cuenta atrás: que si se abren las puertas de Troya, que si están tirando armas por un agujero mientras Odiseo mata a todo quisqui. Irónicamente, para ser un cineasta que reclama tanto el Cine, así, con mayúsculas y a lo grande, en IMAX, la Odisea de Nolan tiene un puñado de escenas que saben a videojuego. He perdido la cuenta de cuántas veces he jugado la misión de mantener el frente mientras vienen oleadas de enemigos; el videojuego entiende que la gracia está en la variedad, cómo la situación escala y lo que, al principio, son masillas, se convierten en enemigos cada vez más poderosos. Nolan comunica las oleadas a través de la música, el incesante golpeteo de una instrumentación en constante crescendo mientras la situación ni va a más ni a menos sino que continúa. Vienen los troyanos, ahí están los pretendientes. Siguen ahí. Y luego Polifemo se va a dormir.

Esta presentación tan prosaica de los hechos va en contra de lo que uno espera cuando entra al cine a ver la superproducción de una de las obras que definió la épica. La Odisea ha sido adaptada una y mil veces, y no todas son épicas. Se lo pueden permitir. Van en otra dirección y lo dejan claro, o cubren sólo una parte de la historia, como El regreso de Ulises. Nolan quiere contarnos la historia, quiere ofrecernos La Odisea al completo, pero la de hoy, no la de Homero. Y hoy, dice Nolan, no hay lugar para las emociones a flor de piel. Juego de Tronos, no El Señor de los Anillos. Pero la mística de la aventura desaparece cuando cada isla en la que la tripulación encalla resulta ser un encuentro breve; ni siquiera los lestrigones y sus armaduras que los hacen parecer tanques dan para paja. No hay un solo momento en una película de tres horas sobre guerras, dioses y gigantes que me haga decir ‘wow’. Nolan es un cineasta más que competente, sabe lo que hace y por eso me sorprende la ausencia de Cine, ninguna escena que dentro de un año busque en YouTube porque quiera volver a ella. El canto de las sirenas da para meme, pero es más un discurso escrito por un Nolan ansioso por llevarse el Óscar, sabedor de que, como adapta una obra clave del canon europeo, tiene la oportunidad de escribir frases que queden grabadas en piedra. El momento en sí carece de sentido, con un Odiseo que de pronto quiere escuchar el canto por los jajas, y Nolan se interesa más por la estética, la grandeza del momento, los sonidos, las imágenes. Bien grabado. Buen trabajo, Matt Damon. Pero estás fuera de tu territorio.

Decía, en fin, que Nolan quiere hablar de ‘Occidente’. En estos últimos años se ha hablado mucho de ‘Occidente’, de protegerlo de la invasión extranjera, de la continuidad de la cultura ‘occidental’, sea lo que sea eso. Los personajes de esta Odisea no pueden evitarlo: están escritos por Christopher Nolan, así que hablan abiertamente sobre ‘nuestra civilización’, que si caerá, que si se avecina una nueva era, que si yo qué sé. Parecen personajes de un anime hablando sobre ‘este mundo’, pero la intención es lo que cuenta. Cada poco tiempo alguien menciona el peligro de los pueblos del mar, uno de los grandes misterios de la Historia y los presuntos causantes del fin de la Edad de Bronce, y es fácil unir puntos. Ítaca corre peligro, está expuesta a esos viles pueblos del mar, los de otros sitios que vienen de fuera en botes, pateras incluso, gentes extrañas que rezan otros dioses y que no son como tú y yo. A Nolan nunca le ha ido la sutileza.

Escribo como si le odiara, pero siento afinidad hacia Christopher Nolan. Tenemos mucho en común. A los dos nos consideran genios, somos hombres apuestos, fans del ángulo recto, la madera, el cristal y el color negro y, sobre todo, él y yo estamos obsesionados con el relato. Es algo que lleva explorando desde siempre, desde Memento y su protagonista que se engaña a sí mismo, desde ese Batman que se convierte en sus propios miedos para superarlos. La Odisea está poseída por el espectro del relato: Odiseo es mitificado como un hombre imposiblemente excepcional, inhumanamente sabio. Su arco es un icono de la estatura a la que nadie puede llegar, los zapatos que no puede llenar su hijo. Agamenón, el oficial de Odiseo, apenas habla, casi nunca mira; es un titán que domina cada plano donde aparece, demasiado enorme como para estar a la altura de su propia leyenda. Y entonces todo se viene abajo: Elena de Troya, el rostro por el que zarparon mil barcos, tiene la cara llena de cicatrices. No es más que una excusa; los barcos no zarparon por ella sino por la sed de poder de Agamenón. Agamenón, ya que estamos, se pasa media cinta farmeando aura y entonces muere de la manera más innoble, traicionado por su mujer, desnudo, sin poder defenderse, y cuando habla no lo hace con un vozarrón que sacuda el mundo sino con una voz normal, incluso aguda. Mientras Ítaca espera el regreso de Odiseo el icono, Odiseo el hombre comete errores, es incapaz de controlar a sus soldados, les guía a la muerte. La guerra misma de Troya, ese conflicto por el que cantan los bardos, resulta ser una masacre innoble que atormenta a Odiseo como atormentaba la bomba atómica a Oppenheimer. Es difícil ver todo esto y no pensar en los relatos paralelos, en la Casa Blanca vanagloriándose de cómo ‘purga’ los Estados Unidos mientras mata a su población y separa familias, en la invasión a Irán con excusas que cambian cada día, en el golpe de Estado en Venezuela, en tantos relatos que intentan inflar las imágenes de Elon Musk, Andrew Tate, Donald Trump, en los posts que hablan sobre la inevitable guerra por defender ‘Occidente’, la glorificación de la guerra y acelerar el fin del mundo. Igual que hiciera en Dunkerque, Nolan utiliza la guerra para desmontarla y cuestiona el papel del héroe, porque hablar del caballo de Troya ignora el sufrimiento de quienes murieron construyéndolo. Los hombres, los de Odiseo y Agamenón, querían volver a casa y la gloria era la excusa para tenerlos en Troya diez años, lejos de casa.

Entonces Odiseo llega a Ítaca.

Durante toda la película los personajes, que de nuevo padecen las penas de estar escritos por Christopher Nolan, repiten una y otra vez el principio de lo que sería la xenia pero aquí llaman Ley de Zeus: tratar al prójimo como querrías que te trataran a ti porque nunca sabes cuándo un mendigo puede ser un dios disfrazado. La Ley de Zeus domina el metraje mientras vemos la perversión de la hospitalidad, a Circe convertir a los hombres en cerdos, los pretendientes que se aprovechan de Penélope. Odiseo llega a Ítaca, llora sobre cómo el caballo de Troya fue una traición a todos los principios de la humanidad, la civilización y la ley de Zeus y entonces encierra a los pretendientes en una habitación y los mata a traición a casi todos. Y eso es bueno.

Nolan es muchas cosas, pero no es un renovador ni un innovador. No hace cine atrevido, no dice nada que no se haya dicho antes. Lo que pasa es que sabe decirlo de manera que suena inteligente y gusta a todo el mundo. Por eso quizá no debería extrañarme que él vea que el problema es que no nos queremos; hemos olvidado nuestros valores cristianos, porque esta Ley de Zeus a mí me suena a Jesucristo más que nada, y eso es lo que nos ha condenado. Elena de Troya habla sobre cómo esa guerra no tuvo una victoria justa, pero yo pregunto: ¿entonces si hubiera sido exactamente igual, con sus masacres y violaciones y prendiendo fuego a la ciudad entera, pero sin haber hecho la maniobra del caballo, entonces estaría bien? ¿El problema fue el engaño? Los pretendientes abusan de la hospitalidad de Penélope y, por ello, deben morir. Telémaco es indeciso, pero su indecisión se expresa a través de su incapacidad para ejercer violencia. Debe aprender a ser un hombre. Odiseo es un hombre. Odiseo mata. Incluso tras siete años alimentándose a base de flor de loto tiene unos brazos con los que me podría hundir el pecho de una hostia, y eso es bueno. La violencia es buena si se hace bajo los términos correctos, si tañes el arco para que la presa tenga la oportunidad de huir. Entonces eres libre de hacer lo que te plazca, matar a cuantas personas quieras, siempre y cuando avises de antemano. La imagen de Odiseo, el mito de su figura hipermasculina, que tañer el arco sea la prueba, nada de eso se cuestiona: forman parte de la grandeza que constituye al rey de Ítaca. Sólo él es capaz de estas proezas.

“Es que la historia es así”, pero por cada cosa que Nolan respeta hay cinco que ignora o cambia. Sinón no aparece en el texto de Homero, la tripulación habla con Polifemo y, como mucha, muchísima gente ha comentado, Atenea tiene un papel principal en esta historia. El regreso de Ulises cuenta la misma historia, pero presenta la matanza de los pretendientes como la masacre de un hombre que ha perdido el juicio, un martillo que entiende el mundo como una serie de clavos a ser golpeados. Nolan no ve, o quizá no quiere ver, que el problema trasciende la ley de Zeus. ¿Lucha un ciervo en las mismas condiciones que un arquero, por mucho que esté prevenido? Al final se revela que no hay pueblos del mar, que todo este tiempo habían sido los hombres de Agamenón y Odiseo: en nuestro miedo, nuestro anhelo por proteger ese ‘Occidente’ que tanto amamos, lo hemos destruido. Moriremos por nuestra mano pensando que han sido otros, ese difuso ‘ellos’ que quieren destruirnos por el motivo que sea. Pero entonces Odiseo tañe su arco y resuena como si él, en efecto, fuese un dios disfrazado. Su violencia es justa. Odiseo parte hacia el horizonte dejando a un Telémaco que no ha hecho más que seguir órdenes al mando de Ítaca y entonces dice que estos errores se repetirán porque seguirán cantando su historia y la olvidarán. Qué pena, qué le vamos a hacer, supongo que no podemos aprender nada de todo esto, intentar escribirlo, cambiar algo de cómo funciona nuestra sociedad; sólo queda decir ‘ay, mecachis’ y seguir. Nolan explora la naturaleza del relato, pero no ahonda en él, no llega a su núcleo, al poder y sus estructuras, sino que más bien las reafirma. Odiseo está en casa, todo está bien. Los malos han muerto y eso está bien. Sé más amable, salvo cuando sientas que no es el caso; entonces eres libre de tender una trampa a la gente que te molesta. Así visto quizá sí tenga razón. Quizá nuestra condena es no aprender de nuestros errores, pero porque no sabemos verlos y, aun así, celebramos haber encontrado la respuesta.

Comments (16)

M
MetroGoldyMayer · July 31, 2026

He visto la peli, así que toca dejar el tocho de turno. No he visto a mucho análisis, pero las pocas opiniones que he visto se deshacían en halagos, así que me alegra ver algo más parecido a lo que pienso yo. Sin haber visto muchas adaptaciones de la Odisea, el enfoque que estaba dando Nolan a Odiseo me parecía imposible de hacer coherente con el original, que es una cabra loca. En la Biblioteca de Pseudo-Apolodoro, Tindáreo ( el padre de Helena ) estaba teniendo muchos problemas con las broncas de sus pretendientes. Y fue el propio Odiseo el que, a cambio de ayuda para casarse con Penélope, hizo jurar a los pretendientes que defenderían al esposo elegido - Menelao. Así que la guerra de Troya es, a efectos prácticos, culpa de Odiseo. Por querer mojar el churro. Es la clase de tío que le revela a Polifemo quién es cuando ya estaba fuera de peligro porque si no es el protagonista se aburre. O que pide que le aten a un palo para escuchar sirenas "pa ver que pasa". Está encantado de conocerse. Cambiar su personaje para convertirlo en un alma torturada llena de arrepentimiento implica que tienes que hacer piruetas para justificar sus acciones. Como que estaba huyendo y de pronto Polifemo tira un par de cascos y Odiseo se acuerda de que ha matado a sus hombres y eso le cabrea mucho??? O que se ata al palo para oir las sirenas porque es como una tortura? Además, el enfoque de la acción estaba siendo bastante realista (dentro de tener seres mitológicos). Así que me estaba preguntando cómo iban a justificar a nivel de personaje y de proeza de combate lo del arco y la masacre de los pretendientes. Y resulta que la respuesta era "justificar lo que?". Coincido en que se sentía completamente videojuego. Incluso con la misión del jugador 2 de "detén al tio que está dándole armas a los malos mientras el jugador 1 aguanta la oleada". De hecho diría que el mensaje es tan incoherente ("la violencia es mala a no ser que...bueno, no sé, que te parezca adecuada?") no de forma intencional, sino porque el giro adaptativo que se le intenta dar es completamente incompatible con la historia y caracterización original. No he visto a nadie tampoco comentar el feminismo de cartón piedra. Como Penélope se queja de que ha estado al cargo de Ítaca durante 20 años y se burla de que "por lo visto sólo puede mandar un hombre", pero no se dedica ni un minuto a su mandato, no tiene influencia ninguna, los sirvientes tienen más lealtad a un tío que desapareció hace dos décadas que a ella y reinstaurar a un honvre resulta ser, efectivamente, la única solución real. O Circe siendo una histérica que convierte preventivamente en cerdos a hombres porque tiene miedo a que la violen, y Odiseo le calla la boca diciendo "Pobres chavales, no han hecho nunca nada malo. Cuando saquearon Troya también fueron muy respetuosos con las mujeres y seguro que no hicieron nada". Que entiendo que entra dentro de la temática de todo el mundo recibiéndoles con recelo en vez de respetar la xenia, pero...bro. Ni como reflexión sobre la violencia me vale. Tanto esta como Oppenheimer me inspiraron un "me he dado cuenta de que he hecho cosas mal y me arrepiento mucho y estoy muy torturado lo estoy pasando muy mal ¿eh? ¿A que te apiadas de mi?" mientras convierte a las victimas reales en "conceptos" más que en personas, y les dedica el mínimo tiempo de metraje posible. Que no es nuevo. Con El Caballero Oscuro ya hicieron lo de arrestar a criminales fuera de las fronteras americanas y espiar con los móviles, que "me parece súper mal que lo estés haciendo, pero bueno, si lo haces tú, que eres una persona moral, y con buena atención pues qué se le va a hacer, es un mal necesario". Pero me gustaría pensar que en obras que exploran la culpa, en algún momento le daría por pensar "oye, y si de vez en cuando *no* tengo razón?". En fin, la hipotenusa TLDR: La Eneida era mejor fanfic

D
Dayo · July 31, 2026

Coño, lo de que Ulises sea más chulo que un ocho le da todo el sentido a la escena de las sirenas. En la versión de Nolan no tiene ningún sentido. La parte del feminismo de cartón piedra era un comentario que tenía pero no veía dónde meterlo, pero sí, coincido totalmente. Quizá debería haber ahondado en eso y hablar de que, en fin. Nolan. Qué esperábamos. Lo de Circe habría tenido más sentido si sus hombres fueran medio hostiles, como sí fueron con el primer lugar que visitan y prenden fuego. Fíjate que Oppenheimer me funcionaba mejor, porque ahí es más "la curiosidad me ha llegado a crear algo cuyo control, cuya fuerza, escapa a todo lo que había imaginado". Compro más esa premisa, también es Nolan en su terreno y lo comunica mejor que... en fin, esto.

A
ARIKO · July 29, 2026

¿Y el video de Punpun? Tendre que mandar furritos cuquis a hacer punpun a dayo sempai uwu?

D
Dayo · July 29, 2026

He hecho repaso de todo y, viendo que los rusos no llegan a diciembre, voy a priorizar punpun. Espero ponerme con la estructura en septiembre como tarde.

R
RPG Goblin · July 29, 2026

A mi me llama la atención que para ser un cineasta que insiste en escribir sus propios guiones y diálogos, los diálogos me han parecido que estaban repletos de clichés modernos, expresiones americanizadas y frases pretenciosas que personalmente no puedo evitar que me resulten incoherentes para personajes épicos de la antigüedad. A pesar de esta debilidad (de la que entiendo que Nolan es hasta cierto punto consciente), son el motor principal de la película. Leí por ahí una analogía que me pareció divertida y acertada a partes iguales: la propia película es como un Caballo de Troya: una estructura enorme y grandiosa por fuera, pero completamente vacía por dentro.

D
Dayo · July 29, 2026

Parecía que Nolan había aprendido algo con Dunkerque, pero parece que esa es una lección que también ha olvidado...

S
Samuel Mora · July 29, 2026

Personalmente a mi me a parecido una peli sin mas, como casi todo lo de Nolan vamos, un super éxito cuando sale y cuando pase un tiempo ya nadie habla de ello y lo lo digo por la época que estamos del contenido fast food, creo con las pelis de Nolan pasa casi siempre, que yo creo que quitando a los mega fans que siempre te hablan de x pelicula de Nolan y tal, desaparecen relativamente rápido del imaginario general. Yo quizás esperaba un poco mas de ¨riesgo¨ visual o artistico, pero es casi lo mismo de simpre de las epicas occidentales y lo de la armadura de Agamenon me parece super desubicado , mira que sale poco pues cada vez que sale me hacia gracia, es que a mi parecer pega hasta poco incluso como esta echa artísticamente la peli

D
Dayo · July 29, 2026

Quizá es cosa de mi entorno, pero justo el cine de Nolan me parece que tiene aguante en el imaginario público. La gente sigue hablando de Interstellar, Origen creo que se la sabe todo el mundo. Coincido en que me habría gustado ver más riesgo. Estoy en el equipo de quienes deseaban una presentación históricamente fiel, pero como digo en el texto, Nolan tenía sus ideas y las entiendo. La armadura de Agamenón me parece tan obvia, tan de Nolan poniéndola para que destaque y comunique algo a través de su diseño, que la acepto.

G
Genis Martorell Paga · July 29, 2026

Estoy de acuerdo en todo lo que presentas y yo, en lo personal, añadiría algo más: 1-En la parte de la vuelta a casa, la película acusa mucho que no haya personajes. Circe, Calipso, Eurylochus. No hay personajes ni relaciones. Solo conversaciones donde explican lo que deberían ser y no son. 2-Yo no creo que esté bien grabada. Porque la cámara casi nunca está colocada con intención. Es una peli grabada en coverage o repitiendo la escena desde el máximo número de lugares que se pueda. Y eso, sumado a lo horrible y básico de su montaje, hace que sea una película muy pobre a nivel audiovisual.

D
Dayo · July 29, 2026

Coincido con lo primero, pero no del todo con lo segundo. Me dio el espíritu de la escalera y he pensado que las escenas de Circe y Tiresias sí tienen algo de ese 'wow' que quería, pero funcionan precisamente porque no son épicas. Ahí Nolan está más en casa. No diría que ruede de manera pobre, sino que lo hace de manera más eso, aséptica, "racional" por así decirlo. Buenas imágenes, que quede bien, pero sin mucha emoción. Por eso coincido del todo con la primera parte. Los personajes se acusan, se echan cosas en cara, pero yo ahí no veo una relación. Odiseo es un capitán, pero no un líder, por así decirlo.

Á
Álvaro Ruiz de Velasco · July 29, 2026

Le comenté la peli a una amiga sobre cómo me resultaba interesante el concepto nuevo que traía Nolan de un Odiseo más reflexivo con la guerra y su papel en ella, del trauma personal que siente y la responsabilidad que surge de la idea del caballo de Troya como final de su civilización por romper la Ley de Zeus. Su respuesta: "que OTRA VEZ tenga EEUU las narices de reflexionar de temas de guerra cuando se han pasado los últimos 60 años provocando guerras ahí donde van tiene su guasa". Y la verdad es que tiene su aquel que tras tantos años aleccionando sobre lo mala que es la guerra y tal... Occidente parece que no se ve nunca sus propias películas.

D
Dayo · July 29, 2026

La verdad es que sí, si lo ves como EE.UU. reflexionando sobre el horror de la última guerra injustificada que ha librado, su mensaje resulta aún más pobre...

H
Hector Fernandez · July 28, 2026

Curioso que no hayas comentado niente del formato 👀

D
Dayo · July 29, 2026

El asunto de IMAX tiene recorrido. Nos hemos tragado Nop!, Dune y tantas otras películas en IMAX y nadie ha dicho nada. El debate ahora mismo está copado, así que no veía interés en comentarlo.

L
L.E.O. · July 28, 2026

Acabas de descubrirme el término "retrolugar", habiendo dedicado más de un año de mi vida a esa idea pero sin saber siquiera que tenía nombre. XD

D
Dayo · July 28, 2026

Alberto Venegas la explora en su "Pasado Interactivo". Una lectura muy recomendable.