No te pasa que cogen tan delicioso, que aunque pasen los días, sigues recordando y vuelves a caer…
Mis calzones terminaron empapados después de ver mis propios videos, cuando me usaban como muñeca. No pude resistirme a tocarme pensando en ese momento.
Siempre he sido de carácter fuerte, de no dejarme, de no callarme… pero esa vez lo solté todo. Me dejé humillar como nunca, y ¿sabes qué? No me arrepiento. Lo disfruté: cada jalón, cada insulto, cada golpe.
Quizá sea doble cara, ¿no? Respétame en la vida diaria… y fáltame al respeto cuando la calentura nos consuma. Tal vez sea mi doble vida, hahaha, no lo sé.
Lo único que sé es que lo volveré a hacer cada vez que él me pida ser su perrita: que me calle, que no me queje, que abra las piernas y aguante lo que quiera aunque me duela. Y es que él sabe cómo hacerlo… cómo romperme y al mismo tiempo darme el placer más cabrón.
