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April 13, 2026

PRAGMATA - Adopciones en la luna

Capcom me ha enviado una key de acceso anticipado de Pragmata para Steam y he decidido viciar durante el finde porque, no voy a negarlo, tenía muchas ganas de saborearlo. Cualquier intento de experimento con mecánicas suele tener mi atención, pero Pragmata prometía aportar además una historia entrañable. Y consigue efectivamente dejarme entrañado con su historia y embelesado por su gameplay, con unos cuantos baches en ambas partes igualmente, pero con la sensación de haber jugado a algo único aún en mis papilas.

En Pragmata se cuenta la historia de Hugh, un señor que va junto a su equipo a echar un vistazo a la primera estación lunar construída por humanos, y es que al parecer no hay precisamente ningún humano respondiendo a los intentos de comunicación por parte de la Tierra. Al poco de llegar, Hugh encuentra a (o más bien, “es encontrado por”) un androide con aspecto de niña que le ayuda no sólo a moverse por la estación, sino a luchar contra otros androides que al parecer están siendo controlados por una IA que se ha vuelto majara en la base lunar.

Por supuesto, el androide que nos acompaña es mucho más avanzado que el resto: se trata de una Pragmata, un robot hecho con fibraluna (material creado a partir de la extracción de minerales de la luna) y que es capaz de mostrar sentimientos y expresiones símiles a los de los humanos. Así que sí, durante el juego vamos acompañados de una niña la mar de útil pero también pizpireta. De hecho, es TAN pizpireta y TAN bonica, que noto la mano del gobierno japonés acariciando mi cabeza y susurrando: “Ten hijos, venga, hacen falta”.

A esta Pragmata en particular (ya que no es la única en la historia) Hugh le da el nombre de Diana, y juntos van a intentar descubrir qué narices ha ocurrido en la estación para que todos los humanos hayan desaparecido. Él usará sus armas para reventar a los distintos enemigos robóticos que amenazan su existencia, pero estas no servirán de nada hasta que Diana use sus poderes para exponer los puntos débiles de los mismos. Utilizamos los botones A, X, Y y B (o los correspondientes para los mandos de Switch 2 y PlayStation 5) para resolver puzzles relativamente sencillos con Diana, y el resto del mando para disparar, correr, saltar y esquivar con Hugh.

Aquí no tenemos a una acompañante más que sencillamente pega algún tiro de vez en cuando y merodea por el escenario como en varios triple A de la última década. Hugh depende de Diana y viceversa, y ambos son controlados por el jugador, aunque la androide siga sin tener el mismo peso que el humano ya que a ella no la llegamos a mover tal cual. El gameplay es probablemente el punto más interesante del juego y es todo un acierto; las peleas contra un enemigo pueden ser fáciles, pero como tengas a dos o tres en la misma sala, la cosa puede complicarse si no piensas rápido. Cada sala puede variar de tipos de enemigos y tendrás que adaptarte a la situación cambiando tus estrategias.

Y es que en Pragmata hay una zona de descanso en la que podemos equipar con todo tipo de mejoras a ambos personajes, mejoras que pueden ir de lo más básico (que las armas hagan más daño o tengan más munición) a lo más complejo (que los hackeos de Diana afecten a varios enemigos al mismo tiempo, que estos se sobrecalienten, etc). Esto, unido a más posibilidades de mejora, hacen que puedas experimentar con muchísimas opciones en el combate, creando builds para control de masas y que los enemigos se ataquen entre ellos o provocando subidas de temperatura que hagan que el androide enemigo pierda la guardia y podamos hacerle un ataque crítico.

De hecho, Pragmata te da tantas herramientas para combatir que a veces se me hizo demasiado fácil. Y digo esto sin ningún ánimo de aparentar ser el mejor jugando. En Resident Evil 9 bajé la dificultad a fácil en dos o tres ocasiones porque soy pésimo apuntando con el mando. Hace poco, rejugando por quinta vez a Elden Ring, perdí contra Godrick. Cuando tenía 5 años, unos adolescentes me robaron mi pelota de baloncesto y, en lugar de enfrentarme a ellos cara a cara, llamé a mi padre para que me ayudase. Soy un cobarde.

Pues así de fácil llega a ser Pragmata. Durante su primera mitad morí en un par de ocasiones, pero llega un momento en el que puedes tener builds tan buenas que algún jefe lo pasé sin apenas recibir daño. Y esto es en la dificultad estándar, que es la más alta cuando empiezas el juego. Creo que muchos puristas de la acción van a echar de menos un poco más de mala leche en los enemigos.

Esto no quiere decir que me aburriera ni mucho menos, sigue habiendo muchos momentos tensos en los que una horda variada de enemigos puede complicarte las cosas. Es más, en ciertas ocasiones, un enemigo puede atrapar a Hugh, y para que reciba el menor daño posible tenemos que completar un quick time event con Diana en el que no hay que pulsar muchas veces un botón, sino completar un camino lo más rápido posible por uno de sus puzzles. Se hace tenso de narices. Que sea algo fácil no ha provocado que me aburriera en ningún momento, ya que Pragmata sigue brillando por una experiencia mecánica la mar de entretenida unido a un diseño de niveles tremendo, en el que cada sector acaba lleno de recovecos y pasillos ocultos en los que conseguir mejoras y detalles importantes de la historia.

Porque sí, la historia en Pragmata se va desarrollando a un buen ritmo, llevándonos a lugares espectaculares (otra victoria para el RE Engine) y desengranando una trama interesante, que no revoluciona nada en la forma de ser contada (protagonistas diciendo en alto lo que acaba de ocurrir y mensajes escritos por alguien en una tablet nos van a llevar de la mano en no pocas ocasiones) pero que consigue que conectemos con los personajes, especialmente con Diana, que es una niña un tanto cargante, pero tiene sentido que lo sea ya que, al fin y al cabo, en realidad se trata de una IA intentando ser una niña.

Y cuidado, hubo un poco de arqueo de ceja por mi parte en el tema de la IA. Y es que se critica de forma directa (los empleados de la estación critican en todo momento que se use una IA para manejar el cotarro), pero según avanza la trama hay ciertos puntos que se dejan a un lado en favor del tratamiento de los personajes. Si me pusiera ahora a mencionarlos entraríamos en zona de spoilers, así que por ahora sólo puedo decir que, salvo por estos detalles que he comentado, en general su historia me interesó e incluye un par de buenos giros. Y encima la relación entre Hugh y Diana no es la típica del medio en la que el adulto no es un mamonazo con la niña: ambos se llevan genial y ese buen rollo se contagia.

En general Pragmata me ha gustado mucho. El combate es muy divertido, los efectos de sonido y la música están genial, incluye un doblaje al castellano de alto nivel y la historia, aunque tenga ciertos problemas con la misma, creo que va a llegar al corazón de buena parte del público. Oh, y encima incluye un modo entrenamiento que me ha recordado muy para bien a las misiones VR de Metal Gear Solid. Me habría gustado que hubiera sido un poco más desafiante en ciertos momentos, pero sigo habiendo disfrutado de la experiencia, y creo que hasta que Capcom no haga una secuela aunque sea espiritual, pasará un buen tiempo hasta que vuelva a jugar a un AAA así de particular.

Comments (3)

J
José Luis Cánovas · August 22, 2026

Por fin me empecé el juego y me leí la crítica, ya veo que no lleva spoilers. La verdad que el juego está tirando viento en popa para que me lo acabe. Lo que más me han gustado son los pies de foto, el de Diana y el globo terráqueo me hice pegar un grito de la risa

P
Pau Ferrer Doménech · April 14, 2026

¿El RE engine no tiene techo o qué?

J
Jesus Mendizabal · April 13, 2026

Sí volverá a ocurrir...