**‼️ Mi primer relato... **Espero que os guste. Si tiene mucho apoyo subiré la segunda parte.
♥️ Es una tarde de esas que parecen sacadas de un sueño, con el sol cayendo lentamente hacia el horizonte, tiñendo el cielo de un naranja intenso que se mezcla con rosas y violetas, reflejándose en las olas que rompen suaves contra la orilla. Hemos quedado en la playa, como tantas veces, pero hoy mi corazón late distinto desde que le veo aparecer. Está ahí, acercándose con esa sonrisa que me desarma, y yo siento que el aire se vuelve más denso, más eléctrico.
👉🏻 Me ve tumbada sobre la toalla grande y blanca, con mi bikini azul celeste que sé que le gusta cómo me queda. Siento su mirada antes de que llegue, y me encanta. Mi piel ya está caliente por el sol, pero cuando se tumba a mi lado, apoyándose en el codo para mirarme de cerca, noto que me arde por dentro.
—Joder, cada vez que te veo aquí pienso que no hay sitio en el mundo donde estés más en tu hábitat —me dice, y su voz me hace sonreír como una tonta.
Me quito las gafas de sol y le miro fijamente, disfrutando de cómo se le acelera la respiración cuando lo hago.
—Pues menos mal que me tienes para hacerte compañía, porque esta playa sin mí no sería lo mismo —le respondo, estirándome un poco más de la cuenta para que vea cómo el bikini se tensa y el sol me acaricia la piel. Sé perfectamente lo que provoco y me encanta.
👉🏻 Hablamos de todo y de nada, como siempre, pero cada frase lleva un doble sentido, cada risa es una excusa para acercarnos un poco más. Cuando me estiro para ajustar la toalla, noto su mirada recorriéndome entera: la curva de mi cintura, mis muslos brillando con el protector… Me pilla y alzo una ceja, fingiendo inocencia.
—¿Qué? ¿Algo interesante? —le digo, y él se ríe, acercándose tanto que siento su aliento.
—Toda tú eres interesante, pero lo sabes de sobra —susurra, y roza mi brazo “sin querer”. Yo no me aparto; al contrario, giro un poco el cuerpo para que nuestros hombros se toquen. El juego ya está en marcha y ninguna de las dos queremos parar.
El sol se esconde del todo y la playa se queda casi vacía. La brisa me eriza la piel y él lo nota.
—¿Y si nos metemos un rato en el agua? —propone, y yo acepto con una sonrisa que dice todo lo que no hace falta decir.
👉🏻 Nos levantamos y camino delante, sintiendo sus ojos clavados en mi espalda, en mi culo, en cada paso que doy con el bikini empapado de arena. El agua está fresca y me entra un escalofrío delicioso. Él me alcanza rápido, me rodea por la cintura bajo el agua y se pega a mí.
—Sabes que estás haciendo que me cueste pensar en otra cosa que no sea comerte a besos, ¿no? —susurra en mi oído, y su voz ronca me recorre entera.
—¿Y quién te manda pensar? —le contesto, girándome para mirarle de frente. Estamos tan cerca que siento su calor a pesar del agua. Mis manos van a sus hombros, las suyas a mi cintura, subiendo despacio hasta rozar el borde de mi bikini. Nos besamos, primero suave, pero pronto con hambre, nuestras lenguas enredándose mientras las olas nos empujan una contra el otro.
Sus manos bajan por mi espalda, me aprietan contra él y siento su erección contra mi vientre. Me muerde el labio, yo le muerdo más fuerte. El mar nos mece y yo ya estoy ardiendo.
—No sé si este mar está preparado para nosotros —bromea, y yo me río, deslizando las manos por su pecho mojado.
👉🏻 Salimos del agua y, cuando llego a la toalla, él me coge de la mano y me besa otra vez, profundo, con el agua goteando y la arena pegándose a nuestra piel.
—Vamos arriba, que aquí empieza a hacer fresco… y una ducha nos vendría bien —dice, y yo sonrío porque llevo toda la tarde deseando exactamente eso.
En el ascensor me empuja suavemente contra la pared, sus manos se cuelan bajo mi bikini y rozan mis caderas. Yo le agarro del pelo, le beso con ganas, y siento su cuerpo duro contra el mío. Apenas puedo esperar a que abra la puerta.
👉🏻 Entramos directos al baño. Él abre la ducha, deja las luces apagadas y el vapor empieza a llenarlo todo. Me quito el bikini despacio, sabiendo que me está mirando aunque apenas nos veamos. Él se quita el bañador y entramos juntos bajo el chorro caliente. Me pega a la pared, el agua resbala por mi piel y él me besa el cuello, lento, recorriendo mi clavícula hasta el hombro. Muerde suave y yo gimo bajito, sintiendo cómo se me endurecen los pezones.
👉🏻 Sus manos suben por mis costados, bordeando mis pechos sin tocarlos, solo rozando el contorno, y yo me muero porque me toque ya. Le agarro del pelo y le beso con toda la hambre que llevo dentro. Nuestras lenguas se enredan y el agua caliente amplifica cada roce. Baja por mi cuello hasta mi pecho, besa alrededor, juega, me provoca… hasta que por fin pasa la lengua por mi pezón y lo succiona. Me arqueo contra él, gimiendo, y siento que me voy a derretir.
👉🏻 Baja más, besando mi vientre, mordiendo el hueso de mi cadera mientras me mira a los ojos. Estoy ardiendo. Sus manos bajan, rozan justo por encima de mi sexo, y yo ya no aguanto más.
—Para de jugar tanto —le digo, casi suplicando.
👉🏻 Sonríe y por fin desliza los dedos, me acaricia los glúteos y baja la cabeza. Cuando siento su lengua despacio sobre mi clítoris, gimo fuerte. Me saborea, me disfruta, y yo me deshago. Después vuelve a mi cuello, mordiendo más fuerte, mientras sus dedos siguen jugando conmigo, entrando y saliendo, presionando justo donde más lo necesito.
👉🏻 Le aprieto contra mí, clavándole las uñas en la espalda. Me da la vuelta, me apoya contra la pared y se pega a mi espalda. Sus manos recorren mi cintura, besa mi nuca, baja por mi columna y yo tiemblo entera. Levanta una pierna, la apoya en el borde, y siento su erección rozándome. Me muevo contra él, desesperada. Entra despacio, centímetro a centímetro, y yo gimo al sentirlo llenarme. Nos movemos juntos, primero lento, después más rápido. Sus manos en mis caderas, guiándome, y yo empujando contra él, pidiéndole más.
👉🏻 —No pares, por favor —le suplico, y una de sus manos baja a mi clítoris, acariciándolo al ritmo de sus embestidas. El agua cae sobre nosotros, todo se amplifica, y siento que voy a explotar. Me muerde el cuello, acelera, y de repente el orgasmo me atraviesa: me contraigo alrededor de él, gimo fuerte, tiemblo entera. Él aguanta, disfrutando de cada espasmo mío.
👉🏻 Nos reímos, todavía pegados, y me besa la frente. Salimos de la ducha, me envuelve en la toalla y me lleva al sofá. Me quita la toalla, me pide que me tumbe y se pone a mi lado. Me besa la cara, acaricia mis costados, me mira como si fuera lo más bonito del mundo. Yo siento todo lo que piensa, le beso despacio, con todo el cariño del mundo, bajo la mano entre sus piernas y le susurro:
—Tú no has terminado… y yo quiero más.
