Cómo me habría gustado que un mesero me cogiera en el baño… no sé, que de pronto se metiera antes de que cerrara la puerta. Que se hincara frente a mí, chupándome sin prisa, tragándose mis jugos mientras yo lo grababa todo, revolviendo su cabello con la otra mano.
Ya bien mojada, pone sus dedos en mi clítoris y juega con él; siento cómo se hincha, cómo responde. Se saca la verga, ya goteando, pero no para meterla… solo para rozarme el culo, lento, paciente. Puedo sentir lo caliente y palpitante que está, y aun así no se apresura.
Me hinca frente a él y me la pone en la boca. Me deja marcar el ritmo, saborear la punta, subir y bajar con la lengua hasta sus huevos. Me hace una colita de caballo y entonces sí, me la mete entera, sin importarle hacerme llorar. Así me tiene, usando mi boca hasta saciarse.
Me levanta bruscamente, me besa sin detenerse y me voltea con calma. Busca de nuevo mi clítoris con una mano, mientras con la otra sostiene su verga, húmeda y resbalosa, y me la ensarta de una forma tan rica que me hace temblar. Me embiste fuerte pero controlado, disfrutándonos sin hacer ruido. Frente al espejo, ahora es él quien graba: enfoca mi cara de placer reflejada y mis nalgas rebotando contra él.
Pfff… explotamos de placer, dejándome toda su lechita dentro 🫦🫦.
Me quedo un momento en el cubículo, sonriendo, acomodándome, sin poder creer lo que acaba de pasar. Luego regreso a mi mesa como si nada, lo miro de lejos… y le sonrío.
Me prendí contándoles mi fantasía, espero que puedas tocarte pensando en que tú eres el mesero 🫦
